Cubrir necesidades y deseos del consumidor a toda costa ¿Funciona¿Es ético

Cubrir necesidades y deseos del consumidor a toda costa ¿Funciona?¿Es ético?

Cubrir necesidades y deseos del consumidor o la consumidora ha sido entendido siempre como el objetivo principal de cualquier empresa. De hecho dar con el insigth del público objetivo y darle lo que pide porque es lo que más le importa es parte de nuestro trabajo de investigación inicial en el desarrollo de un buen trabajo de branding.

Sin embargo en nuestro sector el cliente no siempre entiende qué es lo que podemos entregar en su totalidad. LLega solicitando la construcción estratégica de una marca pero en la mayoría de las ocasiones no comprende el alcance que tienen nuestros servicios. Esto es así porque en nuestro sector existe todavía mucha ignorancia y confusión, entre lo que las personas del público general e incluso del mundo empresarial entienden por “marca” o “branding” mezclado con el marketing que parece conocer mucho más público.

Por eso en nuestro sector cuando llega un cliente que sabe que te necesita le vendes lo que quiere y le entregas lo que necesita.

Quiere una marca disruptiva y competitiva y le entregas una estrategia de marca que además de ser competitiva abarca mucho más, pero que quizás no es disruptiva porque precisamente eso no la hacía competitiva.

Ahí no hay duda, cubres su necesidad de manera ética y, de nuevo:

Le vendes lo que quiere, le entregas lo que necesita.

No es fácil y requiere de una objetividad real para no fallar a la verdad, para no fallar a eso que le vendes porque es lo que quiere, lo que te ha solicitado, por lo que ha pagado, y es obvio que el cliente espera recibir lo que venía buscando. Sin embargo las personas no siempre sabemos lo que necesitamos o queremos de manera precisa, por eso se investiga tanto para conocer realmente el insigth del público. Investigamos para dar con lo que realmente importa y poder cubrir su necesidad y deseo de la manera más adecuada y estratégica que beneficie a todas las partes.

Aún así muchas veces lo que realmente quieren las personas no es lo que necesitan y ahí nos encontramos en un reto gigante y un dilema ético para el mundo empresarial que precisamente abordaremos en este artículo.

Para abrir este debate y reflexión a la que invitamos tanto a profesionales de nuestro sector como a empresarias y empresarios, tomaremos de ejemplo a Coca Cola.

El ejemplo de Coca-cola

Esta marca tan venerada en nuestro sector por tan buen trabajo de branding a lo largo de los años, por lograr ser imprescindible en la vida de muchas personas y familias, en momentos clave ¿dirías que te vende lo que quieres y te entrega lo que necesitas?

Es obvio que a estas alturas conocemos los ridículos beneficios de consumir una bebida gaseosa, azucarada y llena de aditivos cuestionables como esta, que no van más allá de cubrir con un deseo más que con una necesidad.

Las cosas claras: esta marca ya no pertenece al sector de la alimentación sino que podemos percibirla como un producto de capricho puntual, o incluso de vicio, similar al alcohol, el tabaco o cualquier otro regentado por la adicción.

Aunque ha intentado introducir versiones sin azúcar sigue siendo una marca con una reputación excesivamente dañada o, como poco, asociada a malos hábitos de salud por un amplio sector poblacional. Sin embargo también sigue siendo preferida para un gran público deseoso de su dosis diaria de azúcar y burbujas.

Su posicionamiento basado en la emoción de la felicidad ha perdido mucho de su sentido con tanta “mala prensa”, una población más consciente y menos ignorante.

Por otro lado, más allá de su bebida gaseosa, la cultura de marca de Coca-Cola ha sido muy cuestionada. Sus valores y su coherencia no traspasan sus campañas de publicidad y branding, ya que arrastra la vergüenza de promesas incumplidas.

[…] desde 1990, Coca-Cola se fijó el objetivo de comenzar a vender bebidas en botellas hechas de 25% de tereftalato de polietileno reciclado (rPET) pero, tres décadas después, sus botellas todavía contienen solo un 10% de rPET. En lugar de implementar sus promesas, Coca-Cola, el mayor de todos los contaminadores de plástico, ha dejado un rastro de 30 años de promesas incumplidas, que van desde objetivos no alcanzados con respecto al contenido de material reciclado en sus envases, hasta compromisos fallidos en la recuperación y la introducción de materiales alternativos. […]

Hablan Basura: El Manual Corporativo de Soluciones Falsas a la Crisis del Plástico Ver fuente

Fallan y han fallado demasiadas cosas. Pocas maneras de solucionarlo tiene.

Creemos que es una cuestión de ética pura donde las decisiones buenas solo pueden ser radicales, llegadas a este punto.

¿Tú qué opinas?

¿Podría convertirse Coca-Cola en una marca ética?

¿Cómo puede entregarte lo que quieres de ella y entregarte lo que necesitas a la vez? ¿Es posible?

En el caso de una bebida refrescante, de cola, natural y muchísimo más saludable, ya existen marcas que lo están haciendo.

Whole Earth, Malferida, Greencola…

Porque existe una gran parte de la población que ya quiere otra cosa.

¿Por qué piensas sino que Coca-Cola está desarrollando POR FIN cambios tan “drásticos“?

Si la gente quiere solo la Coca-Cola que ya conoce es por el error de la propia empresa en su distribución y su mera existencia. 

Mal que nos pese existen empresas que no son éticas a la hora de desarrollar soluciones a las necesidades que quieren cubrir e incluso a la hora de crear nuevas necesidades.

Ser una empresa hoy día conlleva responsabilidad social, conlleva ESG, conlleva ser una activo social de valor POSITIVO,… y aceptar que tu producto estrella ya no encaja en el futuro es duro pero hay que trabajar en aceptarlo y tener la valentía de afrontar la transición necesaria para bajarse de un podium que esconde bajo la alfombra miles de personas perjudicadas en su salud por culpa de tu producto, datos criminales de impacto medioambiental terroríficos, entre otros…

Pero es que aún hay más.

Si hablamos de Coca cola, una marca que ha ido mucho más allá de su producto para crear el imperio que lideró mucho años, ¿De verdad que toda la fuerza la tiene el producto? No lo creo.

Es una de las marcas que más se usan en el sector del Branding para ejemplificar su buen trabajo de branding, ¿Ahora me decís que no puede cambiar su producto porque sino dejaría de ser Coca-Cola? ¿No era tan bueno su branding?

Si te dedicas al Branding y lo sientes como una filosofía, como algo holístico, sabes que el producto no importa tanto como pensamos, y que mientras cubras las necesidades clave que se solicitan de tu producto, seas coherente y ética, y cumplas ciertos estándares de calidad, el branding puede hacer todo lo demás.

Pero es que de hecho Coca cola lo ha demostrado. Aún teniendo en cuenta que gran parte de su éxito en ventas de su bebida estrella es en parte por la adicción al azucar de su mejor cliente, otra gran parte es gracias al sentimiento de pertenencia y emociones asociadas a la marca por parte de sus seguidores. Branding.

“La realidad es muy distinta”

Claro, la realidad es que el azúcar mata a mucha gente.

La realidad es que Coca-Cola ha prometido mil veces reducir su contaminación y MEH.

La realidad depende desde donde la mires y gracias a la nueva conciencia social, tanto de generaciones Z y millenial como boomers, se están generando nuevas solicitudes, nuevas necesidades que cubrir.

“El ejemplo en materia de reciclaje lo dan los adultos mayores de 55 años (84,9%), demostrando que llevan años poniendo en práctica este gesto.

Estudio “Hábitos de la población española ante el reciclaje” realizado por el Instituto Catchment para Ecoembes

Es un interés que nace de la toma de conciencia y de la educación en hábitos saludables, la innovación en salud y las ganas de cuidarnos.

Porque queremos felicidad, pero también queremos ser felices por más tiempo.

Recordemos que un deseo satisfecho no es sinónimo de felicidad y el poder de la libertad conlleva una gran responsabilidad.

Lo que importa es lo que quiere el consumidor

Este discurso de “lo que importa es lo que quiere el consumidor” no lo compramos. Ya no es válido. No es cuestión de lo que el consumidor o la consumidora quiere sino lo que realmente le importa.

Que las personas quieran disfrutar de un buen refresco no significa que esté pidiendo una bebida excesivamente azucarada que le provoque adicción y diabetes. Hay muchas maneras de satisfacer sus deseos cubriendo también sus necesidades, siendo éticas.

En una era donde a las empresas se les confiere más confianza que a la política, no podemos dejar de añadirles responsabilidad.

Cuando tienes la responsabilidad tan grande de no solo cubrir un “deseo” del consumidor sino marcar tendencia para que otras personas que quizás no tenían ese deseo, lo tengan, y la responsabilidad de crear nuevas y más necesidades, tienes un gran poder y una gran responsabilidad que debes saber liderar. La responsabilidad de no usar ese poder en el propio beneficio y con ética.

Recordemos que un deseo satisfecho no es sinónimo de felicidad y el poder de la libertad conlleva una gran responsabilidad.

Una marca debe elegir qué tipo de compañera de vida quiere ser para las personas. ¿Una buena influencia o una mala? Si quieres perdurar más te vale elegir ser una buena influencia.

Hasta aquí la reflexión.

¿Qué pensamientos ha despertado en ti?

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